“El fasma ha convertido su propio cuerpo en el decorado en el que se esconde, incorporando ese decorado en el que nace”

Georges Didi Huberman

Tres seres encapuchados, intentando perderse entre las telas y cortinas, en un ejercicio de camuflaje, hacen sonar sus melodías en el estudio y así nacen. Nos invitan a esforzarnos por identificarles entre lo negro, entre las texturas, como cuando se mira al cielo y en las nubes encontramos formas.

Allí aparecen, reconocemos algo ¿las melodías primero y las identidades luego? Tal vez, identidades que suenan. Sin duda, un deseo de borrar lo personal para liberarnos por un rato del nombre propio y disfrutar de las formas.

Esta sesión asume la forma de obsequio. Una ofrenda de nubes negras sonantes, como previas a la tormenta. Si bien, ellas traen el agua y auguran mejoría para los seres vivientes, sentimos un poco de desconfianza, temor y enigma, tantas veces la tormenta signo de tormentos.

En esta sesión nos inspiramos con las imágenes de Fran Astorga y nos dejamos llevar por el sonido: una casa que siempre puede cobijarnos.

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